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afiche funa 10 de junio

Laudatio de Patricio Aylwin a Pinochet

ESTE PUEBLO ES MILIQUERO: TÓCALE EL TAMBOR, PONLE LA BANDERA Y PARTEN TODOS DETRÁS

 

La afirmación del título pertenece al militar retirado, Juan Gonzáles Fernández, presidente de la Corporación 11 de septiembre que llamó a participar en el acto en homenaje a Pinochet  (10 de junio) en el teatro Caupolicán. Lo que dice González Fernández, (entrevista en Cambio21), corresponde con gran exactitud  a una característica esencialista de la derecha chilena.

Declara que los chilenos conforman un pueblo miliquero que puede ser conducido como rebaño a toque del tambor y la bandera chilena. Así de estúpida sería gran parte del pueblo chileno.
Los analistas fachos  (H. Pérez de Arce, entre otros)  asignan hasta un 20 por  ciento al pinochetismo que integraría esa masa de delincuentes políticos, junto a ex asesinos y ex torturadores, con uniforme y sin  uniforme.
Se comprende tal apoyo a Pinochet si consideramos que ha sido la derecha quien, en gran medida, ha estimulado una identidad chilena militarista con la pretensión que sea impermeable a los cambios.
No por casualidad coincide en lo mismo el ex presidente, Patricio Aylwin cuando declara en una entrevista publicada por el diario español “El País”, que “Pinochet era popular”.

La formulación completa de Aylwin reza así: “Pinochet representaba, por una parte, orden, seguridad, respeto, autoridad. Y, por otra, una economía de mercado que iba a permitir la prosperidad del país. Esos fueron los factores definitorios y por eso Pinochet fue popular. Era un dictador, pero popular”.
Sólo le faltó al señor Aylwin, luego de esta propaganda, llamar a participar en el acto en el Caupolicán convocado por  torturadores y asesinos en retiro.
Patricio Aylwin, en esa entrevista, deslindó toda responsabilidad personal y de la democracia cristiana en el golpe militar de 1973.

Cualquiera que, como yo, haya vivido el proceso político de ese entonces  jamás olvidará la pareja  Aylwin-Onofre Jarpa. Fueron los jefes políticos y activistas del golpe de estado, Frei tras las bambalinas.
Incluso la derecha fascista, que destaca las declaraciones de Aylwin sobre Pinochet, le recuerda que tuvo como enlace, antes del golpe, al hijo de Sergio Arellano Stark, uno de los generales conspiradores.
Patricio Aylwin ante la imposibilidad de negar la participación norteamericana en la conjura aseveró que igual se habría producido el golpe sin la ayuda de Estados Unidos. Afirmó que el gobierno del presidente Allende cayó por debilidades de él y su gente.
Esta no es una afirmación de una persona que con sus 93 años pudiera  estar afectada por demencia senil. Lo mismo  sostuvo el expresidente, Eduardo Frei Montalva, al afirmar que el golpe era inevitable.
Sin embargo, Bernardo Leighton, quien fuera ministro del interior de su gobierno, afirmó que el “golpe dictatorial fascista”, como acertadamente lo definió,  era evitable.

Leighton  dice que esta es la principal diferencia que tiene con Frei al cual califica de “fatalista”.
Explicó Bernardo Leighton en esta polémica tras el golpe:

“Con todo, estimo conveniente analizar el origen de nuestras diferencias que nos han colocado, todavía hoy, en posiciones tan distantes. Creo que ese origen estaba en que para ti el golpe resultaba inevitable, al paso que para mí siempre fue evitable y nos obligaba a hacer lo inhumano por evitarlo. Tú partías, a mi juicio, de un concepto de fatalismo histórico, opuesto a nuestra doctrina, que siempre supone la libertad en los hombres y en los pueblos, y a nuestra política, desde los tiempos de la Falange, contraria a los extremismos de derecha y de izquierda, caracterizados precisamente por sus concepciones fatalistas. Partiendo de esta premisa, tus actuaciones posteriores fueron consecuentes y afectadas de su error conceptual.”

PUEBLO MILIQUERO

La segunda cuestión, es la definición de pueblo chileno, por parte del militar retirado que llamó al espurio homenaje a Pinochet, condenado mundialmente por crímenes de lesa humanidad.

¿Constituyen los chilenos un pueblo miliquero al cual basta tocarle el tambor y ponerle la bandera para que partan todos detrás?
De que existe este elemento, nadie puede dudarlo. Menos quienes vivimos y sufrimos la experiencia del golpe y la dictadura.
Los pinochetistas estiman que si presentan un candidato presidencial, (¡y nombran al ex dina Labbé!), obtendrían hasta un 20 por ciento de votos.

En realidad ese pueblo miliquero, facistoide, es un porcentaje oscilante. No sólo dependen del tambor y la bandera, sino de la música militar que le toquen.
Si se trata del tema de la salida al mar de Bolivia el porcentaje sube en espiral. Naturalmente no todos son  “miliqueros fascistoides”, la mayoría es simplemente miliquera, algunos hasta sin ser conscientes de su condición.
Entonces diría que existen distintos tipos de miliqueros que, sumados, representan un gran porcentaje de chilenos.

Esa masa acrítica, por lo general ignorante, es incapaz de diferenciar los contenidos de las celebraciones de la independencia de Chile con las inicuas  consignas de identidad que introdujo la derecha y el poder militar a lo largo de la historia republicana.
Sin embargo, si consideramos las indignadas reacciones que produjo el supuesto homenaje a Pinochet podemos concluir que no existe un solo Chile. Hay varios.
Por ejemplo, si me preguntaran que me une a mí, chileno, con  Cristián Labbé, también chileno, respondería que nada. Con un fascista de tomo y lomo no tenemos nada en común. Ese sujeto, en su bajeza, ha barrido con los valores fundamentales integrados en la declaración universal de los derechos humanos. Con un chileno como ese, “ni a misa”.


Miguel Gómez S.
Junio, 2012.

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